6.- LECTURA.

FACTORES QUE AFECTAN EL APRENDIZAJE HUMANO.

TIPOS DE VARIABLE.

Tres tipos de variables afectan al aprendizaje humano: las relacionadas con el aprendiz, las relacionadas con la tarea y las relacionadas con el método de aprendizaje.

Las variables que se relacionan con la persona que aprende (variables individuales) son: edad, sexo, experiencia previa, inteligencia, aptitudes, estado físico, motivación, maduración y características emocionales. Las variables que se refieren a la tarea (variables de la tarea) incluyen la longitud o magnitud de los datos que deben ser aprendidos, la dificultad de este material y el significado que tiene. Las variables que se relacionan con el método de aprendizaje incluyen la cantidad de práctica y si distribución, el grado de aprendizaje, conocimiento de los resultados y participación activa considerada frente a participación pasiva, por parte del que aprende.

USTED ES LA VARIABLE MÁS IMPORTANTE.

De la multitud de variables individuales que afectan el curso del aprendizaje, se ha demostrado que tienen mayor importancia la inteligencia, la motivación, el estado emocional, y el grado de maduración del que aprende.

Motivación. Desde el punto de vista del aprendizaje humano, la motivación es muy difícil de estudiar. Por tanto, para asegurarse de que un animal aprende a bajar una palanca, a abrir la puerta de una caja problema, o a conectar dos punteros para conseguir un plátano, en experimentador generalmente motiva al animal privándolo de alimento o de agua durante determinado tiempo. En el aprendiz humano, por supuesto, generalmente no es factible el control de los motivos fisiológicos de esta manera. Además, aun en situaciones en que podríamos estudiar los efectos de la privación fisiológica, los resultados de estos estudios tendrían poca significación desde el punto de vista de los motivos que normalmente intervienen en el aprendizaje humano.

A pesar de las dificultades que existen para estudiar la motivación en el aprendizaje humano, se han realizado cierto número de experimentos, los cuales nos permiten llegar a hacer algunas generalizaciones.

La conducta motivada siempre es dirigida hacia una finalidad, es decir, es orientada hacia algún objeto específico que constituye la finalidad o incentivo. Además, los incentivos y objetivos que intervienen en el aprendizaje humano son casi ilimitados. Sin embargo, podemos diferenciar entre dos tipos de incentivos: los que son intrínsecos desde el punto de vista del material aprendido y los que son extrínsecos a ese material. Cuando aprendemos a hacer algo, simplemente por la satisfacción que tenemos al hacerlo, estamos motivados por un incentivo intrínseco. Por otra parte, cuando aprendemos alguna tarea por la recompensa externa que se nos ofrece, estamos motivados por un incentivo extrínseco. Para ilustrar, cuando leemos un libro por el interés del asunto que trata el propio libro, estamos motivados por un incentivo intrínseco. Si leemos este libro por que es necesario en un curso de estudios determinado, y porque deseamos pasar ese curso, estamos motivados por un incentivo extrínseco.

¿HAY DIFERENCIA ENTRE ESTOS INCENTIVOS EN SU EFECTO SOBRE EL APRENDIZAJE?

En general, parece haber pocas razones para dudar de que el aprendizaje por medio del empleo de incentivos intrínsecos sea superior al aprendizaje que tiene incentivos extrínsecos. Cuando el estudiante toma un curso en el que goza por los mismos temas de que se trata, es probable que aprenda mucho mejor que si simplemente sigue el curso para satisfacer una exigencia para la graduación. Sin embargo, es un error adoptar una posición de extrema oposición al empleo de los incentivos extrínsecos. En la situación típica de la escuela, lo mejor es emplear juiciosamente los dos tipos. Por tanto, el profesor debe tratar de cultivar o desarrollar los incentivos intrínsecos estableciendo relaciones entre los temas de manera completa con los motivos existentes en los estudiantes, y al mismo tiempo utilizando los incentivos extrínsecos para reforzar el aprendizaje.

WITTAKER, J. Psicología, 1986, pp. 234 – 235.


VOLVER PAGINA PRINCIPAL